Habitualmente las personas me preguntan, ¿cuantas sesiones van a ser necesarias para solucionar mi problema en terapia?. Y mi respuesta suele ser siempre la misma. Depende de lo que quieras tratar, y el compromiso que quieras adquirir para solucionar esa dificultad. También de la dedicación que tu puedas ofrecerte y de la facilidad o dificultad en poder observarte.
Si buscamos una definición general de terapia, según la Real Academia Española (RAE), una terapia es un tratamiento para curar una enfermedad o solucionar una disfunción, y también el tratamiento destinado a solucionar problemas psicológicos como podría ser la timidez o los conflictos familiares.
Cuando hablamos de la palabra «terapia», es un término bastante amplio que abarca múltiples contextos y aplicaciones, desde la medicina, hasta la salud mental.
Dos sentidos principales
1.- En medicina.
- Se entiende como cualquier tratamiento destinado a curar o aliviar una enfermedad.
- Puede incluir medicamentos, fisioterapia, cambios de hábitos, cirugía, etc.
- Ejemplos: terapia con antibióticos, terapia física tras una lesión.
2.- En salud mental: Psicología.
- Se trata de un proceso consciente y colaborativo que ayuda a una persona a mejorar su bienestar emocional mediante técnicas psicológicas. Puede ayudar incluso sin un diagnóstico clínico.
- Es un proceso de acompañamiento profesional donde la persona explora sus pensamientos, emociones, relaciones y experiencias.
- Busca comprenderse mejor, superar bloqueos, reducir el sufrimiento y desarrollar recursos para vivir de forma más plena y autónoma.
- Se conoce habitualmente como psicoterapia. El Instituto Nacional de Salud Mental de EE.UU. (NIMH) añade que la psicoterapia tiene como objetivo el aliviar síntomas, mejorar el funcionamiento diario y favorecer la calidad de vida. Se utiliza sola o junto a medicamentos.
La terapia es, bajo mi punto de vista y en su sentido más amplio, un proceso o conjunto de técnicas orientadas a aliviar, tratar o transformar un malestar físico, psicológico o emocional, para favorecer el bienestar y la salud de la persona en todos sus aspectos.
También se podría decir que es un espacio de acompañamiento donde puedes darte el permiso de parar, escucharte y poner luz en lo que te duele o te bloquea. A través del diálogo, la exploración personal y, en algunos casos como el mio, el trabajo corporal, respiratorio y emocional, te puede ayudar a liberar cargas, entenderte mejor, soltar tensiones, bloqueos y recuperar tu bienestar.
En resumen, la terapia puede entenderse como un espacio seguro de cuidado y transformación, en el que una persona recibe acompañamiento y apoyo especializado para aliviar síntomas, conocerse, comprenderse mejor y recuperar su capacidad de vivir con mayor libertad y bienestar de forma autónoma.
Con lo cual, si vienes a terapia por un tema concreto, como puede ser la ansiedad o una separación de pareja, vamos a tener que establecer primero un vínculo entre ambos. Es decir, conocernos y que me cuentes un poco de tu historia personal. Cómo te sentías en tu infancia, como era la relación entre tus padres, cuanto tiempo pasabas con ellos, etc…
Ir explorando los síntomas que van apareciendo para poco a poco ir a la raiz de lo que realmente es importante y está debajo, que es el causante de los síntomas como puede ser la ansiedad, dificultades en el sueño…
Posiblemente aparezcan algunas dificultades y resistencias en acudir a terapia o incluso algunos juicios por querer solucionar los problemas rápidamente. Y para esto no hay milagros ni soluciones en 3 o 5 sesiones. Tal vez en 15 o 20 se podría abordar y clarificar algún tema concreto. Y si es así, ¡Estupendo! Pero tratar con temas que están tan incrustados desde hace ya mucho tiempo, requieren de más sesiones o incluso de un proceso terapéutico.
Entiendo que pueda haber personas con dificultades económicas, ya que tal y como estamos económicamente en España, pueda ser costoso pagarse una terapia. Pero si lo miramos como una inversión para nuestra salud y bienestar, tal vez nos sea más fácil. Y en ocasiones tampoco es por lo económico, sino por el pensamiento de que yo no estoy tan mal, o por que eso de la terapia no va a funcionar conmigo.
A mí personalmente, me costó muchísimo empezar a tratar mi mal estar. Me sentía habitualmente mal humorado, tenso, poco afectuoso y con bastante desgana con mi situación de vida. Fui a la primera sesión de terapia por insistencia de mis hermanas, y por que la primera sesión era gratuita. Por eso tienes una primera sesión inicial gratuita conmigo. Para conocernos y que puedas probar.
Ah! Y también fui con la intención de solo hacer esa primera sesión. Estaba tan agobiado por la insistencia de mis familiares, que yo no estaba bien, que acudí para que me dejaran en paz. Pero algo mágico sucedió en esa primera visita. Me sentí acogido, comprendido y escuchado. Lo que iba a ser solo una sesión de prueba, se convirtió en un proceso terapéutico en el cual estuve alrededor de un año y medio yendo todas las semanas.
Ya han pasado unos 20 años de esa visita, y he estado con 4 terapeutas diferentes y con cada uno un proceso terapéutico distinto.
Proceso terapéutico
Llamamos proceso terapéutico, en el sentido de la salud mental y emocional, al conjunto de sesiones entre un Psicólogo o Terapeuta especializado que incluye desde la primera consulta hasta la finalización progresiva del tratamiento. Más que un tratamiento puntual, es una experiencia de transformación personal, en la que poco a poco vas soltando lo que ya no te sirve, descubriendo tus propios recursos internos y construyendo la vida que quieres.
También se podría llamar proceso terapéutico psicológico o psico-emocional. El Proceso Terapéutico Psicológico es un camino importante y beneficioso para mejorar la salud mental y el bienestar emocional. Podríamos identificar diversas fases, desde la evaluación inicial hasta el cierre y el seguimiento post-tratamiento, cada una con propósitos y técnicas específicas.
Este proceso ayuda entre otros aspectos a gestionar emociones, fortalecer habilidades de afrontamiento y aumentar la autoestima. Muy a menudo acostumbra a enfrentar desafíos como la resistencia al cambio y la dificultad para sentir y expresar emociones. Con lo cual es muy importante crear un ambiente cálido, de confianza y seguridad. Así poder establecer un buen vínculo con la persona y facilitar la profundización.
Es importante destacar, que el proceso terapéutico es un trabajo conjunto, pero la parte más importante y difícil está en el cliente o paciente. Es decir, el terapeuta va a servir de guía y ejemplo para el paciente en todo este proceso. Y habrán momentos en los cuales la persona va a tener resistencias en asistir a terapia. Pero justo esos días, van a ser posiblemente los más fructíferos para tratar de comprender esas dificultades o resistencias.
Un proceso terapéutico es una oportunidad para detenerte, mirarte y cuidarte. Te ayuda a comprender lo que estás viviendo, darle sentido a tu experiencia y encontrar nuevas formas de relacionarte contigo mism@ y con los demás. Y esto es especialmente importante para cambiar los patrones habituales de comportamiento y las actitudes.
No se trata solo de aliviar los síntomas que produce el mal estar, sino de un camino de autoconocimiento, transformación y crecimiento personal. De hecho los síntomas son avisadores de que algo más profundo tiene que ser observado y tenido en cuenta. Que hay algo más profundo que hay que modificar, mejorar o como mínimo ser atendido. Algo que está impregnado en nuestra propia estructura de carácter, y que nos impide evolucionar como individuos.
Muy a menudo pensamos que el carácter o la personalidad que tenemos, no se puede modificar. Pero eso no es así. Creemos que hemos nacido así o que genéticamente somos así.
Toda experiencia que no ha sido resuelta desde nuestra infancia temprana, o todo eso que no hemos podido expresar o que a nivel emocional no hemos sabido gestionar por nuestra condición de niñ@s, queda registrado en nuestra psique y en nuestra musculatura. Hemos tenido que adaptarnos al sistema familiar y social. Y hemos creado a lo largo de los años, desde nuestro nacimiento o incluso desde nuestra vida intrauterina, una estructura de adaptación llamada «carácter«.
Pero esta estructura psíquica, corporal y emocional que hemos creado para adaptarnos, no somos exactamente nosotr@s. Hay algo que es más genuino y que está más adentro, al fondo. Es la propia Esencia. En otros lugares la llaman «Self«. Esta es la Esencia o el centro más profundo del ser humano.
Esta energía de Esencia o energía de Self, tiene una resonancia diferente al carácter o lo que es lo mismo, los diferentes aspectos o partes internas que hemos ido creando para adaptarnos y conseguir el afecto y el amor de papá y de mamá. En esta adaptación hemos ido reprimiendo impulsos, emociones y nos hemos ido distanciando de esta esencia (Self) para reproducir eso que nos han enseñado, lo que hemos aprendido y que a día de hoy, parece condicionarnos más que ayudarnos a sentirnos libres y vivos.
Cuando hablamos del carácter, también estamos englobando a diferentes partes internas. Como si fueran personalidades internas separadas y autónomas que en ocasiones pueden forzarnos a hacer o decir cosas que no queremos.
Por eso es necesario, y yo diría que vital, recuperar y tomar espacios de calma para encontrar-me. Sentir y reconocer esta energía de Esencia/Self y presencia que tiene estas cualidades:
- Tranquilidad – Estar centrado y ser capaz de mantener un buen enraizamiento físico frente a situaciones o partes de mi carácter estresantes. Tener una presencia calmante con otras personas. Experimentar una espaciosa y apacible calma interior.
- Curiosidad – Estar genuinamente abierto y ser curioso acerca de por qué otras partes de mi carácter u otras personas están reaccionando como lo hacen, en lugar de molestarse con ellos. Una ausencia de intención de cambiar el comportamiento del otro, queriendo en cambio entenderlo genuinamente.
- Compasión – Ver más allá de las partes enojadas o reactivas de los demás y reconocer el miedo o el dolor detrás de ellas. Sentirse solidario con el otro que sufre y el deseo de ayudar sin ser abrumado por su dolor.
- Confianza – Confiar en que aunque haya cometido errores, hay un conocimiento permanente de que tu Self o Esencia verdadera tiene bondad y valor. Internamente, la Esencia confía en su competencia incluso cuando el el carácter o las partes está están enojadas o desconfiadas. La confianza de la Esencia implica relacionarse con el caracter y las personas de una manera que resulte sanadora y efetriva.
- Coraje – Acercarse al carácter o situaciones que antes se temían y responder más conscientemente. Enfrentarse a la injusticia al tiempo que se habla por las partes o el carácter extremo y se piden disculpas por cualquier impacto negativo en los demás.
- Claridad – Mantener una visión clara y no distorsionada de las situaciones y partes, con ausencia de proyecciones.
- Conectividad – Sentir una conexión con todas las partes y otras personas o un deseo de re-conectar. Reconocer que toda la vida está conectada y que la sensación de separación es una ilusión.
- Creatividad – Ser libre para realizar el potencial creativo y disfrutar de la exploración de la novedad. Alentar a esos mecanismos y actitudes, a esas partes que nos protegen y por eso reaccionamos en lugar de responder, a relajarse y permitir que otras partes o actitudes se expresen, sin impedimentos provocados por las cargas de miedo o vergüenza.
Por eso considero como muy importante que las personas puedan acceder a terapia, y en especial, a un proceso terapéutico.
beneficios de la terapia
Los beneficios que puedes obtener a través de la terapia son relativos y dependen de varios factores. Como por ejemplo, el tipo y metodología de terapia, que van a influir en algunos u otros aspectos de la persona. El terapeuta como persona y profesional, y la experiencia y formación que tenga. También el propio proceso terapéutico del profesional, así como la supervisión que este haya tenido de sus pacientes.
Teniendo en cuenta todos estos aspectos influyentes, y que no todos y todas evolucionamos igual, y que tenemos estructuras de carácter diferentes, junto con más factores que nos afectan, voy a dar una descripción de los beneficios que mayoritariamente he experimentado yo y los pacientes que he tratado en procesos profundos.
- Alivio gradual del sufrimiento. Reduce de forma significativa los síntomas de la ansiedad, el estrés crónico y estados de tristeza profunda.
- Soltar las cargas emocionales que ya no te sirven, y que en ocasiones te condicionan.
- Gestión de pensamientos intrusivos, automáticos negativos o autodestructivos.
- Desarrollar recursos internos para afrontar las dificultades y los retos de la vida diaria.
- Mejorar la resolución de conflictos, la relación contigo y las demás personas. Utilizando un lenguaje amable, claro y honesto.
- Aumentar la autoestima, la autoaceptación y el autocuidado. Recuperar la confianza en ti, los demás y en la vida.
- Desarrollar la autoridad interna. Mejorar la capacidad de poner límites de forma respetuosa y sin culpabilidad.
- Favorecer la empatía a través de la comprensión de tus emociones y tu conducta.
- Mejorar la vitalidad, el equilibrio y la propia autonomía e independencia como persona.
- Recuperar la capacidad del goce y disfrute.
Dedicar tiempo e invertir en un proceso terapéutico es apostar por ti, por tu salud y bienestar presente y futuro, Creando un espacio donde la escucha, el acompañamiento y la autenticidad se convierten en motor de cambio y transformación.
Por eso recomiendo encarecidamente hacer terapia o empezar un proceso terapéutico. Encuentra un profesional que se ajuste a tus necesidades. Y algo a tener en cuenta, es si prefieres que sea un hombre, una mujer, o una persona con sensibilidades de género LGTBIQ+.
En todo caso, entrevistarse con el futuro terapeuta y saber de él, ayuda mucho a elegir. Preguntar por su formación, el tiempo que lleva atendiendo pacientes, qué metodología utiliza, que tipo de terapia o terapias incorpora en su práctica, cuantas prácticas supervisadas ha realizado, etc… El hablar directamente con el, ella o elle, te va a dar una cierta información de cómo es y que formación tiene. La impresión que te vas a llevar, es fundamental para facilitar un buen vínculo, la confianza y la posterior profundización.
Por eso facilito a las personas que contactan conmigo una sesión inicial totalmente gratuita. Para conocernos y que puedan preguntarme todo aquello que necesiten saber. Además, que me expliquen cuales son sus dificultades o necesidades por el cuál quieren empezar sesiones de terapia.
¡Ánimo y empieza tu proceso! Aquí estoy para ayudarte en lo que necesites. Pide tu sesión inicial gratuita, tanto para terapia individual como para terapia grupal.